Antes, mis padres nos decían a mis hermanos y a mí que en "viernes santo" no se debía de escuchar radio ni se debía de hablar groserias. Que era una fecha espiritual para reflexionar sobre la vida de Jesús y que si nos portabamos mal iriamos al infierno.
A mí las malas palabras se me pegaron recién cuando entré a la secundaría y conocí amigos que, si hubiera existido un curso de decir groserías, hubieran sacado diploma en primer puesto por las tremendas mentadas de madre que se mandaban. Claro, para ellos era algo natural y lo decían sin ánimos de ofender a nadie porque en el fondo eran buenas personas y unos tremendos conchesumadres.
Mis padres también decían que ayunar era una manera de demostrarle respeto a Jesús pero yo siempre pensé que primero debería de respetar mi estómago y darle alimentos y luego recién respetar al barbón. O sea que para comenzar en Viernes Santo no podia escuchar radio, ni hablar una que otra grosería y encima tenía que matarme de hambre toda la mañana y dejar que mis tripas se coman así mismas para no ir al infierno.
Pero esas creencias eran solo el "aperitivo" de algo más cruel. En Viernes Santo uno es obligado a comer pescado y a ver peliculas de Dios en la televisión. O sea... no me gustaba el pescado y tenia que comerlo porque sino "te irás al infierno, Hans". Tenia que ver esas peliculas aburridas porque sino "el infierno te espera, Hans".
Total que me empezó a llegar al cohete tanta creencia absurda que para mí era un castigo adelantado a los pecados que no había empezado a cometer. Así que cuando cumplí 18 decidí independizarme de de los días Santos. A escuchar radio todo el día, mamá. A carajear cada vez que me fastidia algo, papá. A desayunar en abundancia y a comer carne roja en el almuerzo y a ver cualquier huevada menos la programación de los canales locales, señores
Total, si por eso iré al infierno estoy seguro de que allá también les llega al pincho la Semana Santa :v